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“Cínico: un hombre que sabe el precio de todo y el valor de nada” Oscar Wilde
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De asesinos de reputaciones, Exuperancias y “Montajes”

Hace unos años, el director del diario El Mundo fue víctima de la actuación de unos delincuentes que, invadiendo su vida privada, le grabaron primero, y difundieron con posterioridad, un video, con cámara oculta, de unas escenas intimas y reservadas para el que utilizaron, previo pago, y como “gancho”, a una señorita llamada Exuperancia. El interesado lo calificó, en su momento, como “Un montaje”.

Hace unos días, en su desmedida obsesión por hacer daño para demostrar su poder y “hacer caja” con quienes bien se lo pagan, se ha olvidado, sorprendentemente, de los hechos que denunció y, ha decidido organizar “su propio montaje” sobre el caso judicial del voto por correo en la elecciones del Real Madrid del año 2006.

Para ello no ha dudado en defender, paradójicamente, la validez de un video que, al igual que el suyo, fue grabado con cámara oculta, en un lugar privado, engañando y pagando a los que intervinieron en él, y alterándolo y manipulándolo antes de proceder a su emisión. El guión y la grabación de este video, por cierto, fue realizado por un miembro muy cualificado de su banda y compañero de “correrías”.

La finalidad de esa inaudita defensa era desautorizar una Resolución judicial que ponía fin a la instrucción de un proceso que, para su desgracia, suponía el enterramiento definitivo de una tesis con la que organizó una bien remunerada campaña, iniciada hace años, con la que buscaba mi condena que vaticinó con tambores y trompetas, portadas y numerosas páginas incluidas.

Como soporte adicional de su montaje, y al igual que hicieron con él, necesitaba ganchos, reclamos y altavoces. Y, en mi caso, ha utilizado no a una, sino a dos “Exuperancias”.

La “primera” de ellas, un pobre muchacho, simplón, acomplejado y atormentado, sin criterio ni oipinión propia, una marioneta al servicio de quien le paga y que habla por boca de otros, y a quien se quitó de en medio en cuanto se dió cuenta del peligro que puede conllevar tener cerca a un desequilibrado.

A él le ordenó, o le consintió, publicar un artículo plagado de falsedades y medias verdades y utilizando su mecánica habitual mintió, por enésima vez, haciendo creer a los lectores que aquellas elecciones se ganaron de forma irregular cuando los votos en cuestión, falsificados o no, habían sido invalidados por otro Juzgado, con mucha anterioridad al inicio del proceso, y sin vinculación alguna a una posible manipulación que entonces era desconocida.

Pero sabía que el pobre Macario tiene su prestigio por los suelos, y necesitaba, por tanto, recurrir a otro nuevo gancho para que “su montaje” tuviera un mayor efecto.

Para ello, nada mejor que publicar en una página entera, un dictamen de un miembro de su Consejo Editorial, prestigioso catedrático para quienes no le conocen, y siempre decidido a escribir lo que le pidan a cambio de un plato de lentejas.

Y nadie más idoneo, para ese cometido, que el bueno de Gimbernat, tan ayuno de conocimientos, como de recursos económicos, que no solo no vaciló en prestarse a elaborar y defender una tesis que ha sido el hazmerreir del mundo del derecho, provocando el sonrojo en unos, y la hilaridad en otros, sino que aceptó incluir, de forma innecesaria, en un artículo de comentarios doctrinales y jurispudenciales, unas gravísimas acusaciones que además de ser falsas son calumniosas.

No es cuestión de entrar a rebatir, en este artículo, unos argumentos y tesis jurídicas que fácilmente destruiría cualquier estudiante de Derecho que no le hubiera tenido a él como profesor.

Insisto en que lo que interesa denunciar aquí, por resultar lamentable y censurable es que, para subir su tarifa, este indigno personaje se haya permitido realizar acusaciones falsas, muy graves, y aseveraciones categóricas, directas y rotundas sobre la comisión de varios delitos. Esta conducta resulta especialmente relevante en una persona obligada a conocer lo que implica el respeto al derecho a la presunción de inocencia. Y, máxime, en un caso como el presente en el que, después de seis años de investigación, los Tribunales han ordenado un archivo que impide, incluso, la celebración del juicio ante la inexistencia de pruebas sobre los delitos investigados y que él tiene la desvergüenza de dar por cometidos

Ya he denunciado, en varias ocasiones, y lo haré con más detalle en un libro que estará en unos meses en las librerías, como actúan los que yo llamo asesinos de reputaciones. El que acabo de relatar es un curioso y novedoso capítulo en el que, aquel que se presentó en su día como víctima de “un montaje”, aparece hoy como defensor furibundo de montajes realizados a terceros, a partir de los cuales elabora los suyos propios.

El desaire que ha sufrido el jefe de la banda con la decisión judicial de mi caso augura una dura y próxima embestida, que no tardará en llegar. Así se las gastan estos “pistoleros” que, como en el viejo Oeste, tienen que ganar las partidas de poker con las cartas de la mesa…o con las de la manga. Y si alguien los descubre, los liquidan sin preámbulos, por atreverse a llamarles tramposos.

Esta especie protegida, aunque no en extinción, es muy peligrosa, porque hasta que no cumplen con su objetivo de desplumar o aniquilar a sus víctimas, no cogen el caballo para buscar otro pueblo donde encontrar nuevos clientes.

Y es que son plenamente conscientes de que el miedo que infunden en la Sociedad, jueces incluidos, y el éxito de sus previas fechorías, son la clave para garantizarse la sumisión de los débiles y lo que les permite volver a destruir honras ajenas, cuando lo necesiten, con absoluta y total impunidad.

3 Comentarios

  1. Me temo que la gente está bastante intoxicada por las mentiras de los medios. No creo que sea buena idea volver a presentarse a las elecciones.

  2. Como dice “Justicia” ahora se centrarán en el asunto de la Asamblea. El objetivo es aniquilarte cuanto antes no vaya a ser que se te ocurra presentarte a unas próximas elecciones a la presidencia blanca. No dudarán en llevar a la Asamblea de septiembre el asunto de tu expulsión como socio madridista, no vaya a ser que seas también absuelto posteriormente. Creo que la defensa será bien sencilla, pero ándate con cuidado…
    Ojalá se haga justicia y seas absuelto también, entonces será el momento de limpiar tu imagen tan miserablemente maltratada. Y nada mejor que presentar tu candidatura nuevamente… Sólo por el pánico y temblor de piernas que sufrirían Florentino y compañía merecería la pena.

  3. Estimado Ramón, por mucho que embista , en el caso del voto por correo ya no puede hacer nada, entiendo que se centrara en el tema de la asamblea que salvo que se colaron 8 pringados a saber a cambio de que , nada hay tampoco , después de esto que inventaran ? Porque algo inventaran contra ti, en vez de hablar de las goleadas de mendes y compañía ……

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